¡En serio! ¡Una semana ya ha pasado! Ésta semana pasada fue muy divertida y muy difícil. En los primeros días tuve que acostumbrarme hablar solo en español. El lunes pasado fue nuestro primer día de clase. Tuve que buscar las salas de mis clases. Estoy tomando dos clases en nivel dos, gramática y escritura. Quería cambiar de mi otra clase de nivel dos, cultura, porque acabo de graduarme con una especialización en estudios latinoamericanos. Entonces, quería tomar algo diferente. Registré en la clase de música con Paco Alvarez. El problema es que mi primera clase, gramática, termina a las diez menos diez y la segunda empiece a las diez en punto. Pero la clase de música está en el otro lado de campus en el Centro para las Artes. Por eso, tengo que correr a mi segunda clase. Y lo mismo ocurre entre mi segunda y mi tercera clase. Son muy distantes. Pero hasta ahora no había problemas.
El miércoles pasado empezamos a entrenar el equipo de fútbol español. Empecé con muchas dificultades. No he jugado al fútbol desde que tenía seis años y los deportes que juego no tienen cosas en común con el fútbol. El béisbol y el fútbol son muy diferentes por eso, no tenía ninguna idea que debo hacer con el balón. Durante la semana he mejorado mucho. Ahora, estoy más cómodo y hoy tuve tres oportunidades para marcar un gol pero no lo hice. ¡Que mala pata! Si he jugado cuando tuviera menos años sería mejor. El sábado pasado ganamos contra la escuela Rusa, 2-0.

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